




Como la lluvia era muy intensa decidimos pasar lo que quedaba de tarde en el Museo
Británico.
La entrada al museo ( que por cierto es gratuita) ya es impresionante , recuerda a un enorme templo griego con sus columnas y sus frisos, pero más impresionante aún es la cantidad de obras maestra que se guardan en su interior.
Puedes viajar desde el antiguo
Egipto a la
Grecia clásica en pocos minutos.
Una de las zonas mas sorprendentes es la dedicada al mundo funerario egipcio con
abundantísimas momias y sarcófagos , la gente pasea por allí como si nada cuando en realidad es bastante escalofriante pensar que te encuentras rodeado de decenas de cadáveres...
sin embargo lo que más me gustó fue la zona dedicada a la escultora griega me parecía imposible que hace más de 2.000 años se pudieran crear obras de esa perfección, a veces al pasar cerca de una y observar el delicado trabajo sobre mármol blanco parecía que iban a cobrar vida en cualquier momento.
Es difícil resumir toda la experiencia del museo en un post, ya que como se puede contar lo que se siente viendo lo frisos del
Partenon , observando la Piedra
Rosetta, las enormes esculturas egipcias, los bustos de
Pericles... En
fin que se trata de una visita ineludible; aunque recomiendo llevar
dedicido de antemano lo que se quiere ver porque se necesita un día entero para recorrer con calma todas las galería, algo que pocas veces te puedes permitir en viajes de puente o fin de semana